2 octubre 2022

Los fisioterapeutas pediátricos, una ayuda oncológica

Los fisioterapeutas pediátricos ayudan a manejar las complicaciones derivadas de las patologías oncológicas. Los planes de intervención son personalizados y se basan en el funcionamiento global del niño en su día a día y en su ritmo de aprendizaje.

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El día 21 de diciembre se celebra en nuestro país el Día Nacional del Niño con Cáncer. Una enfermedad de la que en España se diagnostican cada año aproximadamente 900 casos nuevos en menores de 15 años. Con motivo de este día, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha (COFICAM) quiere destacar el trabajo de los fisioterapeutas pediátricos. Estos trabajan para dar respuestas a las demandas y necesidades de los niños y familias que se ven inmersos en esta enfermedad. Los fisioterapeutas pediátricos son una gran ayuda en el manejo de las complicaciones derivadas de esta patología oncológica.

En ciertas ocasiones, el trabajo fisioterápico será preventivo, “es decir, ayudar a manejar las complicaciones y comorbilidades que puedan surgir de los tratamientos e intervenciones médicas y manifestaciones clínicas relacionadas con la patología oncológica”, afirma Almudena Monteagudo Montés, fisioterapeuta pediátrica en el Centro de Desarrollo Infantil y Atención Temprana de Motilla del Palancar (Cuenca) “CDIAT Motilla”.

El objetivo de este día es concienciar a la sociedad sobre esta enfermedad. Para conseguir que todos los niños y adolescentes españoles con cáncer tengan las mismas oportunidades de curación. Aunque es infrecuente, se trata de la causa de mayor mortalidad en los niños entre los 5 y 14 años. Además de ser la segunda causa entre los niños y jóvenes de 15 a 24 años, después de los accidentes. No obstante, el cáncer infantil es curable en un 80% de los casos. Ha habido muchos avances en el diagnóstico precoz.

Valoración e intervención con el apoyo familiar

La metodología de trabajo se basa en las Prácticas Centradas en la Familia. Estas se desarrollan en el CDIAT Motilla, realizando las intervenciones en los entornos naturales o habituales donde se desarrolla la vida cotidiana de los pacientes. “En este modelo la familia es la pieza clave del proceso de valoración e intervención, definiendo junto con los profesionales, los objetivos y estrategias que más se ajustan al funcionamiento de su hijo/a y a su modo de vida (estilo de crianza, estilo educativo, cultura, creencias, etc.). Por ello, los planes de intervención son personalizados y se basan en el funcionamiento global del niño en su día a día y en su ritmo de aprendizaje”, apunta la fisioterapeuta.

Para ello, se parte de realizar una valoración funcional del niño/a, así como un análisis de los factores contextuales que lo envuelven. Si es necesario se realizan valoraciones específicas desde cada especialidad. “Desde el ámbito de la Fisioterapia, pueden ser herramientas estandarizadas de valoración de estructuras y funciones corporales (tono muscular, Rango osteomuscular, etc.), valoraciones de capacidades físicas básicas (equilibrio, control motor, resistencia, fuerza y, coordinación) o valoración del estado respiratorio, etc”, apunta Monteagudo.

Por último, hay una labor muy importante y es la de abordar las necesidades familiares. Todas las necesidades de desarrollo global que puedan derivarse como efectos secundarios de cualquier tratamiento médico (quimioterapia, radioterapia, intervenciones quirúrgicas, etc.), “así como cualquier manifestación clínica concomitante a la enfermedad que pueda suponer desafíos en el desarrollo del niño”, concluye la especialista.

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