3 octubre 2022

Tradición y devoción sin lesión

COFICAM recuerda la necesidad de entrenarse y tomar medidas para no sufrir lesiones tras participar como costaleros y tamborileros durante la Semana Santa.

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Durante las procesiones de Semana Santa los costaleros y cargadores tienen que soportar un gran peso y realizar grandes esfuerzos. Por este motivo es importante que se adopten precauciones para evitar lesiones, ya que los costaleros pueden considerarse “deportistas eventuales” y su preparación previa es clave. El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha (COFICAM) recuerda: «Tradición y devoción sin lesión».

Aunque cada vez son más los que se preparan físicamente y ensayan durante las semanas previas a la Semana Santa, los fisioterapeutas castellano-manchegos insisten en que el desconocimiento sobre los riesgos a los que se enfrentan los costaleros es alto, por lo que lanzan una serie de consejos para evitar los riesgos al máximo.

Entrenamientos previos para evitar lesiones

Tanto en las semanas previas a la Semana Santa, en los entrenamientos, como el día que tienen lugar los desfiles profesionales, es importante hacer estiramientos. Tanto de cuello, brazos, manos, abdominales y piernas antes de iniciar la marcha, así como colocarse medidas protectoras como fajas o vendajes sobre las partes del cuerpo más susceptibles de sufrir lesiones y, por supuesto, mantener una correcta hidratación, utilizar un buen calzado y ropa cómoda.

Hay que preparar el cuerpo con anterioridad, con una preparación física adecuada, conseguir una musculatura bien tonificada y flexible, sobre todo los músculos abdominales, lumbares y glúteos. “Se trabajará la musculatura específica con una rutina de musculación, ejercicios isométricos de reforzamiento del cuello con toalla, de potenciación abdominal, potenciación de los músculos de las piernas y de la espalda, estiramientos, propiocepción, equilibrio y fuerza”, indica Natalio Martínez, presidente de COFICAM.

Una vez iniciada la procesión, hay que mantener la espalda recta, la cabeza erguida sin tensar el cuello y la mirada al frente. Los codos y las muñecas ligeramente flexionados, y pisar con toda la planta del pie.

Tras finalizar la procesión, es importante quitarse las protecciones lentamente, realizar estiramientos para relajar los músculos y si aparecen molestias acudir a un fisioterapeuta.

Tamborileros

Aunque son especialmente numerosos en las tamboradas de Hellín y Tobarra, en la provincia de Albacete, los tamborileros salpican toda la geografía de la región durante la Semana Santa, y para ellos, también hay consejos desde COFICAM.

Martínez indica que el tambor se deberá colocar a una altura adecuada y cómoda, con la espalda recta y siempre al frente. Es aconsejable realizar intervalos de descanso descolgando el tambor para descansar la espalda. Así como seguir una serie de consejos básicos para evitar lesiones. Realizar estiramientos de todos los grupos musculares que se van a ejercitar. Esto incluye estiramientos y ejercicios de movilización en muñecas, codos y hombros, nos ayudará a evitar futuras posibles lesiones. “Además, hay que tener especial cuidado con los más pequeños a la hora de seguir estos consejos, ya que en los adultos la cápsula articular del hombro está desarrollada y la cabeza del húmero está protegida por tendones y músculos, no ocurriendo lo mismo en los niños”.

Estiramientos como los deportistas

Antes de empezar a tocar el tambor durante un largo período de tiempo, es importante realizar movimientos en círculo de la muñeca. También estiramientos de la musculatura de los dedos y antebrazos y para preparar las articulaciones ante el esfuerzo que se va a llevar a cabo.

Por último, tras finalizar la procesión, es fundamental realizar estiramientos para relajar los músculos y, si aparecen molestias, acudir a un fisioterapeuta.

Los espectadores también tienen que tomar precauciones, asegura el presidente de COFICAM. Aguantar largas caminatas o prolongados periodos de espera en posición de pie y, con frecuencia, con calzado inapropiado, también puede provocar problemas. Si no se tiene dónde sentarse, “es bueno descansar la espalda apoyándola en una pared cercana y no estar mucho tiempo con los pies juntos. Ir alternando un pie delante y otro detrás para repartir el peso del cuerpo y no sobrecargar las rodillas”

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