5 octubre 2022

Un paso al frente contra las pseudoterapias

Cada vez más gente utiliza estos tratamientos para intentar aliviar los síntomas o tratar de curar enfermedades, sin ser conscientes de los riesgos que entraña.

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Se considera pseudoterapia a la sustancia, producto, actividad o servicio con pretendida finalidad sanitaria que no tenga soporte en el conocimiento científico ni evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad. Cada vez más gente utiliza estos tratamientos para intentar aliviar los síntomas o tratar de curar enfermedades. Muchas veces sin ser conscientes de los riesgos que entraña la utilización de la medicina no basada en evidencias o la llamada medicina no convencional. Ya es hora de dar un paso al frente contra las pseudoterapias entonces.

E consecuencia, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades trabajan en un plan de acción para combatir las pseudociencias y sus efectos a través de distintas iniciativas. 

En primer lugar, el Gobierno ha puesto en marcha un plan para la protección de la Salud frente a las Pseudoterapias. El objetivo es definir y desarrollar acciones para proteger de forma integral a la ciudadanía de estas falsas terapias. Es obligación de las autoridades sanitarias defender la salud como un derecho básico, además de proporcionar a la ciudadanía información veraz. Con el propósito de poder diferenciar las prestaciones y tratamientos cuya eficacia terapéutica/curativa haya sido contrastada frente a los productos y prácticas que no lo han hecho. 

Un 59,8% cree en la utilidad terapéutica de la acupuntura y un 52,7% considera que los productos homeopáticos son efectivos

Confusión ante las pseudoterapias

A pesar de la confianza en la medicina convencional y de la buena valoración que la población hace de los profesionales del Sistema Nacional de Salud, existe cierta confusión sobre lo que es medicina basada en el conocimiento y la evidencia científica y la que no lo es. De hecho, todavía son muchas las personas que creen que algunos tratamientos son efectivos a pesar de no estar avalados por las evidencias científicas disponibles. Por ejemplo, el 59,8% cree en la utilidad terapéutica de la acupuntura y un 52,7% considera que los productos homeopáticos son efectivos. Información de extraída de la encuesta de la Fundación Española para la Ciencia y la tecnología (FECYT) de 2016. 

La utilización de pseudoterapias no es residual, lo demuestran los datos del Barómetro de febrero del CIS, el 6,2% de los españoles acudieron a un profesional de la acupuntura y hasta un 9,8% a un homeópata. Por ello, desde el Gobierno central plantean este plan de acción.

El Ejecutivo pretende concienciar a la población de que la utilización de las pseudoterapias afecta negativamente a la salud, cronificando algunas dolencias o generando otras. Esto último puede ocurrir porque favorecen el retraso o la sustitución de tratamientos convencionales (de probada eficacia) o porque reducen la efectividad de estos últimos. Por ello, es necesario proporcionar una información rigurosa a todos los grupos de interés.

Un real decreto contra las pseudoterapias

El proyecto, el primero de una serie de medidas que se tomarán, prevé la aprobación de un real decreto y la modificación de otros cuatro. Este plan está estructurado en cuatro líneas principales, cada una de las cuales tiene sus propios objetivos y actuaciones previstas. 

Con motivo del Plan, el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España, tiene convocada para el 15 de diciembre una sesión en Madrid para abordar las pseudociencias, en la cual COFICAM estará presente.

El primer objetivo es generar y difundir información basada en el conocimiento y la evidencia científica de las pseudoterapias a través de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Lo que significa someter a estas disciplinas al mismo examen que a las demás áreas científicas y hacer públicos los resultados. De este modo se generan alianzas con las sociedades científicas, los colegios profesionales, las universidades, el movimiento asociativo y la sociedad civil.

Los ciudadanos deben tener suficiente información para que tomen sus decisiones de forma adecuada y basada en la evidencia científica

La segunda finalidad es evitar la publicidad engañosa de las pseudoterapias y establecer por norma la necesidad de que las personas estén informadas sobre la falta de eficacia de estas disciplinas. En tercer lugar, se busca garantizar que todas las actividades sanitarias se realicen por profesionales que dispongan de la titulación oficialmente reconocida. Para de esta forma eliminar las pseudoterapias de los centros sanitarios, evitando así el intrusismo. El último punto dejar fuera del ámbito académico cualquier titulación que dé amparo a las psudoterapias.

La publicidad engañosa de las pseudoterapias

Todavía no hay un listado disponible de los tratamientos y terapias consideradas como pseudoterapias. Actualmente se está elaborando un informe en el que la Red Española de Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS los está evaluando según los criterios de la evidencia científica. En este sentido, sus resultados serán difundidos para que los ciudadanos cuenten con información rigurosa respecto a su eficacia y seguridad.

El cambio cultural y tecnológico ha favorecido el acceso de la ciudadanía a la información disponible en redes sociales, internet u otras fuentes poco fiables. Esta situación está dando dar lugar a un incremento de la automedicación. Destacar que se contará con la opinión y las aportaciones de los sectores implicados, colegios profesionales sanitarios, sociedades científicas o el movimiento asociativo.

En definitiva, las pseudoterapias implican un riesgo real que influye directamente en la protección y la recuperación de la salud. Porque inciden en la información objetiva que tanto profesionales como la ciudadanía reciben sobre las alternativas terapéuticas disponibles, su eficacia/efectividad y su seguridad. Si se utilizan estas terapias como sustitutivas de las que sí han demostrado su efecto se estará poniendo en riesgo el derecho a la salud como derecho fundamental. Por tanto, se pretende que los ciudadanos tengan suficiente información para que tomen sus decisiones de forma adecuada y basada en la evidencia científica. 

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