3 octubre 2022

Nuestro servicio sanitario es amplio y cercano

La actual “Residencia Sagrado Corazón de Jesús” se ha visto sometida a una serie de mejoras en su estructura y procesos laborales para adaptarla a las necesidades de los mayores y sus familias.

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La actual “Residencia Sagrado Corazón de Jesús” de Cuenca, se ha visto sometida a lo largo de los años a una serie de mejoras en su estructura y procesos laborales para adaptarla a las necesidades de los mayores y sus familias. Verónica Valverde, fisioterapeuta de la residencia desde 2007, nos cuenta cómo es su trabajo en este centro, destacando la posibilidad de ofrecer un servicio sanitario amplio y cercano.

¿En qué consiste tu trabajo como fisioterapeuta en la residencia?

Mi trabajo en el centro consiste en, a través de la Fisioterapia, dar calidad de vida y funcionalidad a los residentes, asesorar a cuidadores, residentes y técnicos en aspectos relativos a la movilidad y productos de ayuda. Todo junto con un terapeuta ocupacional.

¿Cuántos profesionales formáis parte del equipo de la residencia Sagrado Corazón de Jesús?

En total somos 100, entre operarios, gerocultores, personal de cocina y técnicos de áreas social y sanitaria. Solo estoy yo como fisioterapeuta.

¿Cómo desempeñáis vuestro trabajo? ¿Qué funciones tenéis?

Dentro del organigrama, pertenezco al área sanitaria y mi superior directa es la jefa de dicha área, que es médico. Para planificar, organizar y ejecutar tengo independencia, me coordino con la supervisora de gerocultores pero la relación con estas últimas es directa e imprescindible, cercana y diaria.

Mis funciones son: valorar al residente en su ingreso y seguimientos, dentro de la valoración geriátrica integral; elaborar el plan de atención y vida personalizado; tratar las diferentes patologías que alteren la calidad y funcionalidad del residente; y promover hábitos saludables.

¿Cómo se adapta la Fisioterapia a la tercera edad?

Creo que se adapta poniendo en valor aspectos que la Fisioterapia siempre considera, pero en Geriatría lo debe hacer aún más. Es imprescindible tener presente que dar movimiento y función es vida, y que hacerlo a través de sus motivaciones, de lo realmente significativo para ellos, es lo más eficaz.

¿Qué beneficios tiene para los pacientes ser tratados en este centro?

A diferencia de otros centros geriátricos, la residencia Sagrado Corazón de Jesús cuenta con un servicio sanitario amplio que puede realizar, si lo necesitan, un seguimiento muy cercano. Y al igual que el resto de centros geriátricos, los tratamientos y seguimientos de Fisioterapia pueden recibirlos sin listas de espera y “en casa”.

En un centro se ven casos de todo tipo. ¿Cómo te sientes cuando ves que los pacientes progresan gracias a los ejercicios realizados?

Satisfecha y orgullosa de ellos, porque lejos de lo que a veces se piensa, un mayor incluso con demencia, continúa aprendiendo y puede mejorar hasta casi el último momento. Te das cuenta del potencial que tiene la naturaleza y de la sabiduría de estos mayores.

Cuando encuentras un caso difícil, ¿cómo lo afrontas?

Abordándolo junto con otros compañeros y compañeras, hablando con el residente y con la familia. Así se descubre el problema principal y la solución que se puede dar con las posibilidades que existen.

¿Qué consejos les darías a los jóvenes recién graduados en esta disciplina que quieran dedicarse a esta rama?

Que valoren la Geriatría como una especialidad rica en técnicas, en la que existen patologías muy diversas, exigente por la complejidad de la multitud de factores que afectan a la rehabilitación y sobre todo por el aprendizaje humano que te aporta.

¿Ha cambiado tu forma de trabajar en el centro a raíz de la pandemia?

Sí, mucho. Ahora se trabaja de forma más individual y en grupos más pequeños. Es más complejo a la hora de tratar o realizar seguimiento a todos los residentes, pero las sesiones son de mayor calidad porque la atención es más individualizada. En cuanto a técnicas, la Fisioterapia respiratoria y el Ejercicio terapéutico, si ya eran importantes, ahora son imprescindibles.

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